Gato blanco, gato negro
Descripción
Un gato blanco se encuentra con un gato negro y se siente feliz porque cree que encontró su sombra. La felicidad le dura poco, porque Ramiro, el gato negro, no es sombra de nadie, y aunque le lleva como medio libro explicárselo al gato blanco, finalmente logra convencerlo. Les adelantamos que el final es feliz: si bien ninguno de los gatos terminará “comiendo perdices”, sí les quedará un cierto gustito a ladrillos entre los bigotes.
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